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Cuenta conmigo
"Nunca hubo amigos como los que se tienen a los 12 años"
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Hay una pelicula que se titula "Cuenta conmigo" (stand by me), que termina con la preciosa cancion de "Stand by Me" y con el actor principal de la pelicula diciendo: "nunca hubo amigos como los que se tienen a los 12 años".


Comparto que a los 12 yo tenia unos amigos muy especiales. Mi amigo Jose, mi intimo amigo macarrilla con el que compartía todas las aventuras y mi amigo Lobo, un perro Pastor Alemán que encontramos callejero. Se podria decir que los tres eramos muy callejeros pues nos pasabamos la vida en las calles de Valladolid. Corria el año 1978.


No sè que era lo que harian la mayoria de los chicos de 12 años en aquella época. Lo que sí sè es que ni jugaban a la nintendo, ni a la Xbox, ni veian tanto la tele, ni se permanecia tanto encerrado en casa. Creo que se era màs libre siendo niño-adolescente (aquella palabra creo que no "existia").


Nuestra pasion de Jose y mia era recoger perros callejeros y cuidarlos. El primero fuè Lobo; y en mi vida nunca me he cruzado con un perro más inteligente. Tendría aproximadamente 1 ò 2 años cuando le encontramos en la zona de una iglesia llamada "la Antigua", vagabundeando y en los huesos.

A mi casa no podia llevarlo, no me habian dejado mis padres ni tener cachorrillos que me habia encontrado como para llevar un perro adulto y grande. Lo máximo que me habian aguantado en casa fueron 5 días un cachorro. Mi padre, practicante de profesion, siempre estaba con la palabra de "los quistes diatídicos", una afección muy rara que debian dar los perros y que nunca entendí. Años después mi padre cederia y seria el mejor amigo de la perrita que tuvimos unos 15 años después.

 
Pero a los 12 años un perro en mi casa era algo imposible, aunque llorara, pataleara, hiciera lo que hiciera. No se cedìa como se cede hoy a la extrema-ligera.


Lobo se pegó a Jose y a mi como si fuera otro de la pandilla. A partir del primer dia ya solo faltaba buscarle comida y casa. Y ambas cosas las encontramos el primer dia.


La comida la cogìamos de los contenedores del Hospital Clinico (que cantidad de muslos de pollo cocido enteros iban a la basura a diario!).


 La casa se la construimos en una "Obra" abandonada entre las calles Paraiso y Juan Mambrilla. Era una Obra gigante, un solar lleno de piezas de grúas de construccion, un espacio gigante solo para nosotros que lo habiamos
"colonizado". Tal vez eramos "ocupas", pero no se si se habia inventado esa palabra o si se ocupaban "obras" de construcción.


Para acceder a dicha obra, nosotros saltábamos una tapia y Lobo tenia que entrar arrastrándose por debajo de las verjas de entrada. Algo que Lobo hacìa como un especialista. 


Estaba realmente contento con su nuevo hogar. Y nosotros vivimos la vida màs feliz y llena que se podia tener.

Continuará...

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Enviado por: Carlos el 30/08/2011

Comentarios : Escribe un comentario.
 
Comentario de Jesús el 02/09/2011
Me parece encomiable la labor de unos niños que, con apenas doce años fueran capaces de recoger perros abandonados, alimentarles y cuidarles. Para quitarse el sombrero ante ellos. Sin duda, un ejemplo para las generaciones venideras.
 

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