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Perdiguero de Burgos


 
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Origen: Perdiguero de Burgos

Altura a la cruz: Machos: De 62 a 67 cm. Hembras: De 59 a 64 cm .

Peso: Machos: De 28 a 30 kg. Hembras: De 25 a 28 Kg.

Apariencia: Perro de buena talla. De cabeza bien desarrollada, tronco compacto y fuertes extremidades. Orejas caídas y pelo corto. Diámetro longitudinal lo más próximo posible a la altura a la cruz. Deben buscarse la proporcionalidad y la armonía funcional, tanto en la estática como en el movimiento. MOVIMIENTO : La andadura típica de la raza es un trote económico, suelto y potente sin tendencia a la lateridad y sin ambladura.

Piel y Color: El pelo es tupido, de mediano grosor, corto, liso y repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Más fino en la cabeza, orejas y extremidades. Los colores básicos del pelo son el blanco y el hígado. Estos colores se mezclan irregularmente, dando capas jaspeadas en hígado, hígado canoso, mosqueadas en hígado y otras varias combinaciones, según sea predominante el color hígado o blanco y según estén las manchas blancas más extendidas o cerradas.

Temperamento: De mirada dulce, muy noble, es una raza de excelente carácter, docilidad y inteligencia. Se recomienda para vivir en el campo.

Origen: Su verdadero origen es confuso. Es el resultado de cruces producidos entre distintas razas a lo largo de nuestra historia. Tratadistas latinos como Plinio y Salustio ya reseñaban la importancia de los perros procedentes de Hispania, perros de muestra que empleaban para cazar aves con las redes. Hablamos del año 23 d.C. La denominación “Perdiguero” es frecuente en los libros clásicos, que tratan sobre la caza y con la que tratan de definir a los perros utilizados en la caza de la perdiz, pero no creemos que especialmente se refieran a nuestro perro. Martínez del Espinar, ballestero mayor de Felipe IV, en su obra “El Arte de la Ballestería y Montería” (1644), cita la existencia en nuestra península de dos tipos de perro de excelente nariz, uno de los cuales es de tronco cilíndrico y movimiento lento que denomina “ventor” porque cazaba “pico al viento” y del que dice “son muy doblados y de mucha fortaleza y tiene muchos vientos y muchos pies. Son bien mandados y de buen color”. Otro referente lo podemos encontrar en el manuscrito anónimo titulado “Diálogos de la Montería”, que se encuentra en la biblioteca de El Escorial. Nos relata cómo un joven montero, de nombre Silvano, le pregunta a Montano, que es un montero veterano, sobre qué tipo de perra debía de elegir para cruzar con un sabueso de pura raza, ya que no disponía de una hembra de esa raza. Montano le responde que “hay que cruzar un sabueso de origen muy puro con una perdiguera muy pura y que ambos ejemplares tengan buena nariz y cuerpo ligero y seco”. Arkwright, al estudiar a los perros de muestra peninsulares, cita a Martínez del Espinar y asegura que “Había en España dos tipos de perros: el pesado y cilíndrico, que sitúa en la zona de Navarra, y el también descrito por Martínez del Espinar como “Tan ligero que parecía volar como el viento”. Fija la introducción en Gran Bretaña del Perro de Punta español hacia el 1700. En 1713 se firma el “Tratado de Utrecht”, que pone fin a la Guerra de Sucesión. Lord Peterborought y seguramente sus oficiales y miembros de la nobleza, cazaron en España durante su estancia y se auxiliaron de perros españoles. De regreso a su país se llevaron ejemplares de aquí y seguro que con ellos criaron. Muchos de los Pointer más antiguos llevaban nombres españoles como “Pero” y “Don Sancho”. Algunos escritos ingleses parecen indicarnos que estos perros se asemejaban a los existentes en la zona de Navarra y de los que desciende tanto el Pointer como la mayoría de los Bracos franceses. Muchos autores suponen, por tanto, que el perro español de tipo pesado dio origen al Pachón Navarro, mientras que el tipo ligero dio origen al Perdiguero Portugués. El Perdiguero de Burgos sería de origen más reciente. Descendería de cruces producidos entre pachones y sabuesos, dos grupos étnicamente diferentes. La primera mención al Perdiguero de Burgos la tenemos de mano del Mayor Ludlow Beanish, oficial de intendencia de la Legión Guelfa, un grupo mercenario formado por alemanes, que bajo bandera británica, lucharon contra Napoleón en la Guerra de la Independencia y que permaneció acantonado en Burgos. Este oficial, de regreso a su país, menciona en el inventario de embarque a ejemplares de perros Perdigueros de Burgos. Nos encontraríamos, primero, con que la raza era conocida como tal y que estaba consolidada a principios del s.XVIII; y, segundo, con la primera exportación conocida de estos ejemplares. En 1911 se funda la Real Sociedad Canina de Madrid y marca un antes y un después en la cultura cinológica española. El Perdiguero de Burgos es reconocido como raza de perro de muestra ya consolidada, pues era muy apreciado por los cazadores de la época. En 1925, el Ayuntamiento de Burgos organiza un certamen canino, coincidiendo con la Feria Anual de Ganados. La Guerra Civil hace que, de nuevo, las razas caninas caigan en el olvido. Sabemos que alemanes e italianos exportaron a sus respectivos países ejemplares de perdigueros, tanto adultos como camadas, sin duda para cruzarlos con sus razas. A partir de 1960, con el nuevo auge económico, la caza deportiva se populariza entre los españoles, que se plantean la adquisición de ejemplares de raza y aptos para la caza.

¿Sabías que...?: Por su origen rústico, era considerado el perro del pueblo.

Clasificación: Grupo VII: Perros de muestra. Sección 1.1 Perros de muestra continentales, tipo « Braco ». Con prueba de trabajo.

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